Archive for 3 abril 2009

Desiderata de Max Ehrman

abril 3, 2009

4“Ve plácidamente entre el ruido y la prisa, recuerda que la paz puede estar en el silencio. Sin renunciar a ti mismo, esfuérzate por ser amigo de todos. Di tu verdad, quietamente, claramente. Escucha a los otros aunque sean torpes e ignorantes; cada uno de ellos tiene también una vida que contar. Evita a los ruidosos y agresivos, porque ellos denigran el espíritu. Si te comparas con los otros puedes convertirte en un hombre vano y amargado; siempre habrá cerca de ti alguien mejor o peor que tú. Alégrate tanto de tus realizaciones como de tus proyectos. Ama tu trabajo aunque sea humilde; es el tesoro de tu vida. Sé prudente en tus negocios, porque en el mundo abundan las gentes sin escrúpulos. Pero que esta convicción no te impida reconocer la virtud; hay muchas personas que luchan por hermosos ideales y dondequiera que mires la vida está llena de heroísmo. Sé tu mismo. Sobre todo no pretendas disimular tus inclinaciones. No seas cínico en el amor, porque cuando aparece la aridez y el desencanto en el rostro, se convierte en algo tan perenne como la hierba. Acepta con serenidad el consejo de los años y renuncia sin reservas a los dones de la juventud. Fortalece tu espíritu, para que no te destruyan inesperadas desgracias. Pero no te crees falsos infortunios; muchas veces, el miedo es producto de la fatiga y la soledad. Sin olvidar una justa disciplina, sé benigno contigo mismo. No eres más que una criatura en el Universo, no menos que los árboles y las estrellas; tienes derecho a estar aquí. Y, si no tienes ninguna duda, el Mundo se desplegará ante ti. Vive en paz con Dios, no importa cómo lo imagines; sin olvidar tus trabajos y aspiraciones, mantente en paz con tu alma, pese a la ruidosa confusión de la vida. Pese a sus falsedades, penosas luchas y sueños arruinados, la Tierra sigue siendo hermosa. Sé cuidadoso. Lucha por ser feliz” Max Ehrman (1872-1945)

Cuando el amor no es amar

abril 1, 2009

cuando-el-amor-no-es-amarCuando el amor, no es amar

A veces, las mujeres nos equivocamos, confundiendo el amor

con la necesidad del otro.

Armamos nuestra propia fantasía

acerca del amar.

 

Y no hay peor ciego, que aquel que no quiere ver.

La educación, la cultura, el sistema de creencias, el entorno

puede llevarnos a vivir de manera errónea nuestra propia vida,

justificando en el otro, conductas que nos hacen daño.

 Una de las lecciones más importantes de la vida, es aprender

a conocernos y reconocer nuestras fortalezas y no temer a la vida

en soledad.

 

Al contrario, disfrutar de nosotras mismas, amarnos, valorarnos

para que llegado el momento,  de encontrar pareja

seamos  verdaderamente nutritivas para la nueva relación.

 

El abuso, en cualquiera de sus manifestaciones siempre termina

con resultados nocivos: tanto para el abusador, como para el abusado,

porque ninguna relación puede mantenerse en el tiempo sin la libertad

de acción necesarias, para ser, existir, crear y amar.

El propósito del agresor es manipular, debilitar y controlar con conductas que van socavando el auto valor de la víctima para controlarla.

 

Estas personas negativas desplazan por sus relaciones lo que tienen en su interior.  Se llaman tóxicas porque afectan adversamente a los demás.

Se necesitan dos personalidades para danzar el baile del maltrato psicológico:

  • El agresor – Generalmente presenció el ejemplo de abuso verbal en su crianza. Cree en la cultura de los derechos del “macho” dominador. Es celoso o inseguro o exageradamente exigente e intolerante. Es un mal genioso temperamental y está resentido y frustrado con el sistema en el cual vive.
  • La víctima – Generalmente se acostumbró a algún tipo de abuso en su crianza. Creció con baja auto estima, sin confiar en las demás personas ni en sí misma.  Asume culpas ajenas, es rescatadora innata. Se sacrifica y se siente en algún grado responsable por los abusos.  El maltrato verbal seguirá mientras se repita: “No puedo hacer nada, él es así”.

 Solo tenemos el poder de  cambiar nuestras creencias y actitudes, por lo tanto

sembremos para cosechar nuestra propia vida interior.

Para comenzar, debemos dejar de justificar, racionalizar y minimizar el abuso.

 

 Es una realidad que nos presenta el reto de tomar una decisión interna: “me cansé de sufrir y llorar, se acabó; yo no lo merezco”. 

En ese cambio de conciencia está la potencialidad de transformar el mal hábito del abuso, en una oportunidad de crecimiento para ambos. Es importante la dinámica que nuestro cambio crea en el otro.  

La meta es dedicar tiempo y energía al proceso de empoderamiento personal.  Aprender a poner límites a otros para el bien de los dos.

 

  • Aprecia y valórate : “Mi vida es importante también”.
  • Respeta tu vida: “Asumo el poder que tengo para mejorar mi relación”.    
  • Decide ser feliz: ” Es mejor estar sola que mal acompañada”.                      

Toma conciencia de tu situación, acciona en pos de lograr tu evolución

y así llegar a solucionar tu propia vida.

Si cambias tú, cambia el otro y así cambia tu entorno.

Depende de nosotras.